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Cuatro consejos a la hora de preparar una ruta de turismo gastronómico

ruta de turismo gastronómicoUn turista gastronómico es aquel cuya principal motivación de viaje es disfrutar de la cultura gastronómica de un determinado destino. Y por cultura gastronómica se puede entender prácticamente todo ya que, en buena medida, a partir de las recetas más tradicionales de un lugar, se puede llegar a hacer un análisis casi científico de la historia y las costumbres más ancestrales ligadas a un pueblo. El dicho que dice que “somos lo que comemos” se torna, en este sentido, determinante a la hora de hablar de una ruta de turismo gastronómico.

En la actualidad, se aprecia una tendencia creciente y palpable hacia un mayor interés por lo gastronómico, no sólo desde un punta de vista clásico y complementario a la oferta de un determinado destino, sino también ligado a los cambios en los hábitos de consumo de la sociedad. Cada vez hay más gente que se preocupa por saber de dónde vienen los productos que consumen, por aprender recetas antiguas, por experimentar en la cocina y , en cierta medida, por interesarse en el llamado arte culinario. Estas cuestiones también se proyectan a la hora de viajar, por lo que hay que tenerlas en cuenta.

Cuatro consejos a tener en cuenta a la hora de preparar una ruta de turismo gastronómico:

1) Lo local no sólo vende, sino que es más coherente a la hora de promocionar un destino. No nos engañemos, llegar a un lugar y ver un McDonalds, un Pan’s & Company o un Kentucky Fried Chicken ya da mala espina. Por el contrario, hay un interés cada vez mayor por consumir productos locales, de un entorno lo más cercano posible. Eso además contribuye a poner en valor la identidad de un determinado lugar y, en la mayoría de casos, a desarrollar una economía local. Ejemplos como Slow Food o la filosofía del kilómetro 0 son buenas referencias a la hora de montar una auténtica ruta de turismo gastronómico

2) Las marcas de calidad y las denominaciones de origen ayudan. Supone trabajar bajo un paraguas conocido y hay muchos turistas que las buscan como garantía.

ruta de turismo gastronómico

3) La tradición gastronómica no está reñida con la innovación, ni con la calidad. Cada vez más gente busca esa receta mágica que le traslade a otros tiempos, que le conecte con sus recetas más familiares, esas que la abuela conoce mejor que nadie. Esa receta que, en definitiva, te abra la puerta a los quehaceres y al “que es lo que somos” de un lugar. Sirva como ejemplo la mismísima Ángela Merkel, cuya devoción por la isla de La Gomera (al igual que muchos alemanes), es de sobra conocida. Su buen gusto por los potajes de berros con gofio es también más que conocido.

4) Calidad y tradición, pero al mejor precio. No podemos obviar el momento económico actual a la hora de diseñar una ruta de turismo gastronómico. No en vano, el turista medio, aquel que se permite seguir viajando, lo hace mirando cada vez más su bolsillo. Si somos capaces de conjugar un buen producto, que sea asequible a muchos bolsillos, tendremos más posibilidades de éxito. En ese sentido, fomentar una economía local, con productos y propuestas de la zona, también ayuda a disminuir costes, sobre todo aquellos que tengan que ver con el transporte.

Acerca de Javier Tejera

Formado en comunicación y turismo, desde hace varios años trabajo en la consultoría freelance ligado a proyectos que abogan por la sostenibilidad turística, especialmente en el segmento del turismo rural y el agroturismo. A principios de 2013 me he incorporado a Turinea como responsable del proyecto de Rutas turísticas y Paisajes sonoros, dando apoyo además en tareas de consultoría turística, comunicación y marketing online. También me puedes leer en www.ecotumismo.org

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